Una entrevista con Lenin Munguía

Esta es la primera en una serie de entrevistas que vamos a hacer a cristianos de toda América Latina. La idea es abrir un espacio de diálogo para pensar la teología, el estudio bíblico y la vida cristiana desde puntos de vista diferentes. 

¿Qué es la Biblia? ¿Es un mapa, una guía, un libro de reglas, una historia?

 

La Biblia es la autoritativa palabra de Dios, y es el registro escrito de la revelación de Dios en la persona de Jesús de Nazaret. Ese registro escrito es el testimonio vivo de la tradición cristiana que sostiene que Dios ahora nos ha hablado por medio del Hijo, Jesús. Contiene reglas (el sermón del Monte), historias (Hechos), pero su función es testificar de la fe en Jesús y revelarnos la voluntad de Dios para salvación.

 

¿Con qué actitud deberíamos acercarnos a la Palabra de Dios?

 

Siempre trato de animar a mis estudiantes a acercarnos a la Palabra con una actitud obediente y reverente, pues contiene palabras de vida eterna. Debemos deleitarnos en ella a diario con oídos bien abiertos, y corazones dispuestos a ser liberados por el Dios vivo revelado en sus sagradas páginas.

 

Eugene Peterson en su libro, Cómete este libro nos recuerda que la Palabra de Dios es alimento para su pueblo. ¿En qué maneras puede la Biblia nutrir a la iglesia y llevarnos a Jesús, el pan de vida?

 

En primer lugar, la Biblia como Palabra de Dios provee la voluntad de Dios para nuestra santificación mediante la comunión con el Dios trino, y también con su iglesia. En segundo lugar, la Biblia nutre la vida de la Iglesia cuando la Iglesia se acerca con reverencia y obediencia. De esta manera, la palabra puede impartir vida, aliento, esperanza, y fe a las comunidades cristianas. En tercer lugar, la Biblia nos enseña el carácter de Jesús. No nos deja a ciegas con la pregunta “Que haría Jesus?” sino que nos dice lo que hizo Jesús. Al imitar el carácter de Jesús, el Espíritu Santo obra la transformación de los creyentes, y mantenemos comunión con Jesús, quien es el pan de vida.

 

¿Cuál es la diferencia entre el estudio bíblico y la lectura devocional de las Escrituras?

 

No considero que ambos sean mutuamente excluyentes. Pienso que el estudio bíblico nos prepara para una lectura devocional más enriquecedora y desafiante de la palabra de Dios. A la vez, no es lo mismo leer las escrituras para preparar una lección, o presentar un examen, que para profundizar mi relación con Dios en privado. La lectura devocional nos permite realizar un examen a conciencia de nuestra vida ante la voluntad de Dios, y pensamos en nuestra situación primero. En cambio, en el estudio bíblico es probable que pensemos en la situación de la comunidad de fe, antes que en la nuestra propia.

 

¿Cómo podría alguien formar un hábito de lectura devocional de la Palabra?

Dicen que un hábito tarda unos 21 días en arraigarse en nosotros. Algunas sugerencias son: primero, establezca una hora y un lugar consagrados especialmente para esta disciplina espiritual. Es mejor no dejarlo al final de día, ya que a esa hora estaremos cansados y agotados de la jornada del día. Segundo, no se apresure. No se autoimponga una cantidad de capítulos a leer en determinado tiempo. La lectura pausada, que reflexiona y discierne lo que lee, es la lectura más enriquecedora. Tercero, sea constante mediante una autoevaluación regular.

 

¿Cómo podemos honrar las sagradas Escrituras y no amarlas más que a Dios, su autor?

Es una buena pregunta. Primero, debemos de recordar que las escrituras son el medio escrito de la revelación de Dios en la persona de Jesús, y por ende no pueden tomar el lugar de la revelación personal de Dios en Jesús. Esto significa que nuestra devoción por las escrituras nos debe recordar que son un vehículo de la revelación de Dios, pero que la revelación máxima de Dios se da en Jesús, quien es el autor y consumador de nuestra fe. Uno puede atesorar una carta de amor, o los escritos de algún ser querido que ya no está físicamente con nosotros, pero el amor a esa persona siempre será superior.  Cuando recordamos que las escrituras no contienen absolutamente todo lo que queremos saber (sin embargo, contienen lo suficiente para nuestra salvación y santificación) sobre todo lo que quisiéramos saber, entonces debemos de recordar que nuestro Padre celestial examina nuestro amor a Él a través del amor y la comunión con los hermanos.

 

¿Hay algo más que quisieras comentar al respecto?

Hay una preocupante tendencia entre creyentes con respecto a la lectura y estudio de las escrituras. No se tiene un conocimiento del texto mismo, el cual es clave para un mejor entendimiento de la voluntad de Dios. Muchos creyentes obtienen su verso del día de las redes sociales, en lugar de su propia lectura y estudio de la palabra de Dios. El problema con esto es que esos versos desconectados de su contexto teológico, literario, e histórico, se convierten en pobres excusas para un cristianismo cómodo, y sin raíces profundas. Si tu lectura y estudio de la Palabra no te está confrontando, no te está retando, no te está desafiando, no te está sacando de tu zona de confort, no te hace sentir incomodo, es probable que o no estás leyendo debidamente, o estas siendo mal guiado por otros. Enriquécete en las escrituras, pues ellas dan testimonio de Jesús para vida eterna.

 

 

Lenin Francisco Munguia Benavides es de Managua, Nicaragua. Está casado con Emperatriz y tienen un hijo, Mateo. Se convirtió junto con su esposa en el 2003. Estudiaron en el Instituto Baxter en Tegucigalpa, Honduras desde el 2006 al 2009. Luego Lenin estudió la maestría en divinidades en el Seminario Teológico de Harding en Memphis, TN, EE.UU. Ahora sirve como instructor de Biblia, Director de Vida Estudiantil en el Instituto Baxter y como maestro en una iglesia en Tegucigalpa.