¿Una nueva reforma protestante en América Latina?

¿Hace falta una nueva reforma protestante en América Latina? 

 Lutero comparte sus 95 tesis en Wittenburg 

Lutero comparte sus 95 tesis en Wittenburg 

Hoy celebramos los 500 años de la Reforma Protestante. En realidad, no existe una sola reforma protestante, sino varias. Al principio de la reforma, exisitieron dos iglesias, una especie de protestantismo oficial: la luterana (sostenida por los príncipes alemanes) y la reformada (de Suiza y del sudoeste de Alemania). 

Sin embargo, surgieron también en esta época, especialmente entre 1520 y 1540, otras alternativas a estos dos grupos. Hubo mucha resistencia a las iglesia protestantes oficiales entre ciertos cristianos. ¿Por qué? 

La iglesia luterana y la iglesia reformada seguían bautizando infantes. Esto, para los reformadores radicales, representaba una fe automática, impuesta, conformista, superficial e inauténtica. Desde Constantino, los ciudadanos del imperio romano y luego en los lugares en que el cristianismo era la religión oficial (estatal), fueron bautizados y declarados cristianos sin su consentimiento. Esta base de la "cristiandad" pervirtió el cristianismo de una vez para siempre y prostituyó la verdadera fe con una especie de religión civil. 

Además del bautismo infantil y todo lo que representa, estas dos iglesias habían afianzado, como la Iglesia Romana, una alianza entre la religión y el poder. Cuando los reformadores protestantes, disidentes de las reformas oficiales criticaron la usura y los lujos de los nuevos cristianos protestantes, fueron perseguidos violentamente. La teología y más específicamente la eclesiología que promovían los reformadores más radicales no eran pragmáticas si los grandes teólogos como Lutero y Calvino deseaban el respaldo de sus protectores políticos. 

 Los reformadores radicales fueron perseguidos tanto por la iglesia católica como las iglesias protestantes apoyadas por el Estado

Los reformadores radicales fueron perseguidos tanto por la iglesia católica como las iglesias protestantes apoyadas por el Estado

La mayoría de las personas que conozco que desean una nueva reforma protestante son de corte reformada o calvinista. Desean volver al avivamiento, a la pasión y a una ecclesia semper reformanda (iglesia en constante reforma). Anhelan volver a los días gloriosos de la reforma cuando existía cierta posibilidad de imponer una sociedad cristiana y hacer cambios radicales en la iglesia. 

 

Agradezco a Dios por los hombres y las mujeres que se levantaron y confrontaron los abusos de la Iglesia Católica. Aprecio los avances que promovieron en cuanto al sacerdocio de todos los creyentes, la accesibilidad de las Escrituras y otros logres innegables. Sin embargo, no hace falta otra reforma, sino un esfuerzo para restaurar la iglesia primitiva. 

 

La sencillez de los anabautistas, menonitas y otros grupos de la reforma radical reflejaban la sencillez de la iglesia primitiva. No volvieron a la iglesia imperial impulsada por Constantino sino a las Escrituras mismas para descubrir quiénes eran y cuál era su misión en el mundo. 

 

La propuesta de la reforma radical sigue siendo radical. Denuncia el constantinismo: la imposición del cristianismo a una sociedad o estado. Denuncia cualquier alianza entre el poder y la religión. Y denuncia el testimonio debilitado de la iglesia a causa de la avaricia. 

 

¿Hace falta en América Latina otra Reforma Protestante? No. A mi entender, hace falta predicar al Cristo crucificado y vivir a la luz de su resurrección. Los relatos evangélicos, sin necesidad de recurrir a los escritos paulinos, tienen suficiente poder para hacer volver a las iglesias a su propósito original, no a la imposición de la cultura cristiana a una sociedad secular, sino a la proclamación de las buenas nuevas del reino de Dios. 

 

Cada vez que la Iglesia Católica o la iglesia protestante en América Latina ha hecho un pacto con el poder, ha hecho un pacto con el mismo diablo. La lógica interna del reino de Dios no permite al pueblo de Dios imponer absolutamente nada. Es por eso que Jesús no quiso ser coronado Rey sino que Él se entregó a sí mismo por todos. La iglesia que ejerce cualquier tipo de violencia no puede colaborar con la expansión del reino de Dios. 

 

Las cinco solas de la Reforma Protestante (oficial) son:

 

  1. Sola scriptura - sólo por medio de la Escritura
  2. Sola fide - sólo por la fe Dios salva
  3. Sola gratia - sólo por la gracia 
  4. Solus Christus - solo Cristo 
  5. Soli Deo gloria - la gloria sólo para Dios 

 

Estos cinco puntos responden perfectamente a la crisis teológica y eclesiológica de Europa del Siglo XVI. No responden de la misma manera a la crisis que viven las iglesias cristianas hoy en América Latina. Por lo tanto, tomar las cinco solas de la Reforma Protestante Europea como puntos de partida o incluso un resumen abreviado de teología cristiana para los pueblos latinoamericanos sería una imposición cultural. Además, resumir la fe cristiana en cinco puntos es obviar la historia bíblica y la naturaleza de la teología cristiana primitiva. (La misma Palabra premia el relato sobre lo que hoy llamaríamos teología sistemática, cosa que dificulta nuestra concepción occidental de las Escrituras.) 

Estos cinco puntos responden perfectamente a la crisis teológica y eclesiológica de Europa del Siglo XVI. No responden de la misma manera a la crisis que viven las iglesias cristianas hoy en América Latina.

Las cinco solas no pueden ser una prueba de ortodoxia en América Latina porque excluyen temas de suma importancia para Jesús: el amor al prójimo, el servicio, el trato de la mujer, la viuda y el huérfano, etc. Según Jesús, estos puntos son de suma importancia para Dios, por eso, deben formar parte del centro de la fe cristiana (y tal vez como prueba de la ortodoxia cristiana). 

La teoría de la dependencia dice que los países subdesarrollados (léase tercermundistas) deben pasar por el mismo recorrido que han pasado los países más desarrollados. Este postulado debe realizarse en términos económicos y sociales. También hay teólogos e historiadores que creen algo similar con el cristianismo. Dicen que América Latina debe pasar por una Reforma tal como Europa para que pueda haber una expresión ortodoxa del cristianismo en el continente. Este imperialismo teológico no sólo es peligroso sino que está mal fundamentado. 

Existen iglesias fuera de las "iglesias históricas" (léase reformadas) en América Latina que no sólo mantienen una ortodoxia pero una ortopraxis cristocéntrica y no tienen necesidad de pasar por una reforma à la europea para encontrarse con el Jesús resucitado. 

Si hubiese algún tipo de reforma en América Latina, que no sea por nostálgia por la Reforma Protestante Europea sino que sea impulsada por el deseo de encarnar el evangelio radical no sólo en nuestras vidas pero también en la vida de nuestras comunidades de fe. 

 

John Howard Yoder, ed. (2007). «Introducción General» en Textos escogidos de la Reforma Radical. Buenos Aires: FAIE-La Aurora, 9-38.