La esperanza cristiana: entre la cruz y la resurrección

La esperanza cristiana: entre la cruz y la resurrección

Les compartimos el video de nuestra cuarta tertulia teológica.

Sermón de la Fiesta de la Pascua

San Juan Crisóstomo, siglo IV


Aquél que es devoto amante de Dios, que disfrute de la hermosura de esta fiesta resplandeciente.

Aquél que es un siervo agradecido, que entre alegre en el regocijo de su Señor. 

Aquél que se cansó ayunando, que lleve ahora el denario.

Aquél que trabajó desde la primera hora, que acepte su justa gratificación.

Aquél que ha llegado después de la hora tercera, que festeje agradecido.

Aquél que llegó después de la hora sexta, que no dude, pues nada pierde.

Aquél que tardó hasta la hora novena que se aproxime sin vacilación.

Aquél que llegó la hora undécima, que no tema por su tardanza, porque el Soberano es Gracioso y Generoso, acepta al último como al primero; concede el descanso al que trabaja desde la hora undécima como al que ha trabajado desde la hora primera; se apiada del último y satisface al primero; da a esté y concede a aquél; recibe las obras y se complace con la intención. Honra los hechos y alaba el empeño.


Entrad, pues, todos vosotros al gozo de vuestro Señor. 

¡Primeros y últimos! Recibid vuestra recompensa. 

¡Ricos y pobres! Regocijaos juntos. 

Vosotros que anduvisteis en abstinencia y vosotros perezoso, celebren el día. 

Habéis guardado el ayuno o no lo hicisteis, regocijad hoy. 

La Mesa está colmada, deleitaos, pues todos.

Que nadie se marche hambriento. Participad todos de la bebida de la fe y disfrutad de la riqueza de la bondad. 

Que nadie se aflija quejándose de la pobreza, porque el Reino Universal se ha manifestado. 

Que nadie se lamente por haber pecado una y otra vez, porque el Perdón ha surgido del sepulcro brillando.

Que nadie tema la Muerte, porque la Muerte del Salvador nos ha liberado. 


Él ha destruido la muerte habiéndola padecido; y destruyó al infierno cuando descendió a él, pues éste se amargó cuando saboreó Su Cuerpo; como Isaías anticipó y lo contempló, pues clamó diciendo:


El Infierno, fue amargado cuando Te encontró en él abajo. 

Ha sido amargado porque ha sido anulado. 

Ha sido amargado porque ha sido burlado. 

Ha sido amargado porque ha sido destruido. 

Ha sido amargado porque ha sido encadenado. 

Recibió un Cuerpo, y he aquí descubrió que este cuerpo era Dios. 

Tomó tierra y contemplándola, encontró Cielo. 

Tomó lo que estaba viendo, y fue superado por lo que no vio. 

¡Muerte! ¿Dónde está tu poder? ¡Infierno! ¿Dónde está tu victoria?


Cristo resucitó y tú fuiste aniquilado. 


Cristo resucitó y los demonios cayeron. 

Cristo resucitó y los ángeles se regocijaron. 

Cristo resucitó y la vida vino a todos. 

Cristo resucitó y los sepulcros se vaciaron de los muertos. 

Cristo resucitó de entre los muertos llegando a ser el Primogénito de los muertos.


A Él sea la gloria y el Poder por los siglos de los siglos. Amén.